La carga política de darle play y perder el tiempo
Allá por el 2021 leí esta entrevista que el periodista Álvaro Mogollo le hizo a Don Patricio, de Locoplaya, mi grupo de rap veraniego favorito. Esperando conocer un poco más sobre ellos, me topé con algo aún mejor.
En esta conversación se cubren muchas cosas interesantes, pero hay una frase en particular que me ha perseguido hasta hoy, casi cinco años después. Por la mitad de la charla, Álvaro le pregunta si en el estilo que ellos hacen se opta por el activismo político o no. Don Patricio responde, y cito:
Todo mensaje que lances, algo de carga política puede tener. En nuestro caso nos mojamos menos en el sentido de que no somos tan directos. Pero si te hablamos de estar en la playa, de aprovechar el tiempo y estar con tus amigos, algo de carga política tiene.
Recordemos bien: era 2021. Estábamos con el trauma colectivo que fue la pandemia aún en curso, e internet era, especialmente para los hombres, un bombardeo constante de gurús de finanzas diciéndote cómo iniciar 5 negocios al mismo tiempo en la comodidad de tu garaje, despertarte a las 4 de la mañana a meditar y no gastar un centavo en nada que no fuera comprar más NFTs. Poco después seríamos "bendecidos" con el fenómeno viral que fue Andrew Tate por casi casi decir que ir a la guerra era necesario y preferible a, no sé, vivir una vida normal.
Fue un tiempo vertiginoso, en mi opinión resultado del masivo golpe a la economía global que fue la cuarentena, y la búsqueda de alternativas que acompañó al declive del trabajo de oficina tradicional. Ya que todo el mundo tenía la certeza de que miles de trabajos en realidad sí eran posibles de realizar desde casa, el ahorro de tiempo y la falta de dinero supusieron el caldo de cultivo perfecto para esta cultura de hiperoptimización que le siguió.
Y fue aquí en medio de esa marea cultural que salió esta entrevista. Esa breve frase, de la cual Don Patricio probablemente ya ni se acuerda, me hizo entenderlo todo. Esta cultura de aceleracionismo, de perseguir el capital como el alfa y el omega de la vida, también es una posición política. No podemos separar el actuar del ser humano de lo que este eventualmente vota en las urnas, o con las opiniones que comparte con su círculo social. La cultura y política se dan forma la una a la otra en mayor o menor medida dependiendo de qué se esté hablando, pero son inseparables.
Es esto lo que pienso que Don Patricio quería comunicar, y lo que incrementó enormemente mi aprecio por la música urbana (que de todos modos ya disfrutaba) porque es una válvula de escape ante la frialdad económica del día a día. Todos necesitamos dinero para vivir, y si bien para la gran mayoría de personas es insostenible vivir todos los días del año como si fueran una canción de Locoplaya, es algo muy sano no desestimar la música que simplemente te habla de un estilo de vida contracultural o fuera de las normas del diario vivir.
Apreciemos el derecho a perder el tiempo. Gran parte de la historia humana gira en torno a la lucha por los recursos naturales. El recurso natural no renovable más importante que tenemos es el tiempo, y separar parte de él para estar un rato tranquilos con nuestra familia, salir a pasear, o simplemente usarlo para nosotros mismos es un acto de resistencia contra un mundo que nos exige ser una máquina de producción. Eso también es política.